INTRODUCCIÓN

Se suele escuchar que no importa conocer los idiomas en que se escribió la Biblia. Uno de los argumentos que más se mencionan es que Jesús predicaba a los sencillos de corazón y que para tener una relación personal con Dios no se necesita más que tener un corazón dispuesto. Algunas veces terminan citando aquello de “¿en dónde pararon el sabio y entendido? (1 Corintios 1:20ss)”
El Maestro seguramente habló un tipo de idioma semítico que genéricamente llamamos arameo, idioma muy parecido al hebreo. Para complicar las cosas, la Biblia que hoy leen los cristianos tiene dos partes: el llamado Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento está escrito en hebreo, con algunas partes en arameo. Pero no es el hebreo que hoy se habla en Israel.
Con el Nuevo Testamento pasa algo similar: se escribió en griego, pero si usted se comunica hoy en Atenas y luego lee el evangelio según Mateo quizá se lleve la sorpresa de que le entenderá muy poco. Incluso si usted lee la Ilíada y la Odisea y todo Aristóteles, eso no le asegura que vaya a entender a cabalidad el texto del Nuevo Testamento. Saber hebreo y griego moderno no equivale a saber leer la Biblia en sus idiomas “originales”.
A la tarea de aprender los idiomas bíblicos, hay que añadir la asignatura de investigar el entorno político, social y cultural de la época en la que se está escribiendo la Biblia. Es decir, darse un paseo por la historia. Eso también implica tener un conocimiento de otros idiomas. Pero recordemos que un idioma no sólo son palabras puestas una detrás de otra. Hay un mundo entero alrededor de cualquier discurso.
Es importante estudiar los idiomas en los que originalmente se escribió la Biblia porque el creyente tendrá un mejor entendimiento de la vida espiritual, porque no dependerá de los errores de otros, porque se supone que estamos llamados a ocuparnos en las cosas del cielo y porque se nos pide que analicemos todo lo que se nos dice. Eso hicieron, por ejemplo, los judíos que escucharon a Pablo en Berea. Revertir el proceso y hacer teología desde la ignorancia de los idiomas bíblicos es peligroso. ¿Cómo hacer exégesis y hermenéutica de un texto escrito en griego desde mi mente moldeada al español?

OBJETIVO GENERAL

Capacitar de manera exclusiva a aquellos hombres que ya son pastores o aspiran a serlo, y que deseen profundizar en la preparación de sus sermones expositivos mediante la comprensión del texto bíblico en los idiomas originales.
Este plan provee una capacitación en las áreas de gramática elemental griega y hebrea.


COMPETENCIAS

  • Podrá ser desempeñarse como docente de Hebreo, Griego y Arameo en Institutos Bíblicos y Universidades Cristianas

PERFIL PROFESIONAL

Estará capacitado para desarrollar y orientar procesos curriculares en los diversos niveles de formación y de igual forma asesorar procesos de investigación y estructura curricular.

DURACIÓN: 

Cuatro (4) años con 48 asignaturas

METODOLOGÍA: 

Cada asignatura contará con un Software que contiene Material del curso, bibliografía, power points, videos, archivos en PDF y evaluaciones.